#MenudasEmpresas
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¡ODS, esto también va con las pymes!


merce brey adaptada

Redacción/Barcelona

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible no son ajenos a las pymes, recalca Mercè Brey, Founder BLUE Transforming Power y  Experta en Diversidad. Las empresas, grandes y pequeñas “podemos hacer un sinfín de cambios en nuestros hábitos que, sumados, accionan la palanca del cambio hacia un desarrollo más sostenible”. De todo ello nos hablará Mercè en la próxima edición de Menudas Empresas, que se celebrará el próximo 12 de diciembre en Barcelona. Para abrir boca, compartimos con ella unos minutos en los que nos avanza las claves para realizar un compromiso con nuevos modelos profesionales en aras a mantener o incrementar nuestra competitividad a la vez que contribuimos a “cocrear” un mundo más habitable.

 La influencia de la empresa en la evolución de la sociedad es evidente como también lo es el impacto que lo femenino tiene en la rentabilidad de las compañías. Pero, ¿Cómo contribuye lo femenino a un desarrollo sostenible?

Si miramos los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible enseguida vemos que hablan de cosas importantes. Del bienestar de las personas, del cuidado de nuestro planeta, de cómo vivir, producir y consumir…siempre con la vista puesta en cocrear un mundo más sostenible. Alcanzar estos Objetivos requiere de altas dosis de sensibilidad, empatía, generosidad, flexibilidad…todos ellos atributos asociados tradicionalmente a lo femenino. Por tanto, la aportación de lo femenino a la consecución de un desarrollo sostenible es fundamental. Necesitamos dejar atrás esa concepción racional y mecanicista del mundo, donde prima la individualidad y el éxito entendido como acumulación de reputación y bienes materiales. Y abrirnos a una conceptualización donde nos sabemos parte de una infinita red, donde nuestros actos repercuten en el bienestar o en el malestar común. Y ahí no llegaremos desde la racionalidad de lo masculino sino de la mano de la sensibilidad de lo femenino. Y esto nada tiene que ver con ser hombre o mujer.

¿Es preciso que las empresas tomen conciencia y asuman su responsabilidad en el desarrollo sostenible de la humanidad?

Por supuestísimo. Sólo cabe observar como, tiempo atrás, nuestra sociedad construía iglesias y catedrales mientras que ahora construimos fábricas y edificios de oficinas. Y es que antaño la vida de las personas giraba alrededor de la religión mientras que ahora el eje central de nuestra vida es el trabajo.

Siendo así, es fácil concluir que si en aquel entonces la religión transformó la sociedad, en la actualidad las empresas tienen la potestad, sin ninguna duda, de impulsar el cambio hacia un desarrollo mucho más sostenible.

¿Con qué herramientas cuentan para ello?

Las empresas cuentan con las herramientas más potentes: todas con las personas y un buen número también con los recursos. El problema radica en que en muchas ocasiones nos falta consciencia sobre la necesidad imperiosa de cambiar nuestros hábitos productivos y de consumo. Y en cierta manera, también adolecemos de voluntad de cambio. Sabemos que hay pobreza, enfermedades, desigualdad, crisis medioambiental, guerras…y de tan habituales les damos título de normalidad. Pero las empresas, grandes y pequeñas, al igual que cada uno de nosotros a título individual, podemos hacer un sinfín de cambios en nuestros hábitos que, sumados, accionan la palanca del cambio hacia un desarrollo más sostenible.

 

Acompaña a líderes y empresas que quieren mostrar su parte más auténtica, la que es capaz de transformar y co-crear una sociedad mucho más habitable ¿de qué proyecto se siente más orgullosa?

Más que un proyecto concreto, lo que más me emociona de mi trabajo es cuando veo la semilla del cambio. Es un instante mágico donde percibes que se ha traspasado una frontera, que hay auténticas ganas de transformación. Ahí notas claramente que esa empresa, ese equipo o esa persona, deja atrás un lastre y abraza la posibilidad de desarrollar su trabajo de una forma distinta.

El día a día es tremendamente complejo. No es nada fácil pararse, tomar distancia y observar, como si se tratara de una película, y ver como actúa nuestro piloto automático. Muchas veces no somos conscientes de cual es el patrón que repite y repite nuestra organización o que repetimos y repetimos nosotros mismos. Estos patrones tienen una carga profunda de construcción social, de hábitos adquiridos y perpetuados sin ni siquiera ser conscientes de ello. Mi trabajo es hacer visibles esos patrones y acompañar a las empresas y a las personas en el proceso de adquirir nuevos hábitos mucho más eficientes, también en términos de sostenibilidad.

¿Con que hándicaps se suelen encontrar las empresas en este proceso?

Todo proceso de transformación tiene dos partes: una más mecánica, con análisis del punto de partida y establecimiento de acciones a llevar a cabo y otra más etérea donde es indispensable un cambio de actitud de las personas, un abrirse a nuevas formas de trabajar y de liderar cuyo requisito indispensable es salir de la zona de confort.

De este modo, en la parte mecánica, la dificultad principal viene de la mano de hacerle un hueco al proceso de transformación en la vorágine del día a día. Por lo que concierne a la vertiente más etérea del proceso, la dificultad radica en comprometernos sinceramente con nuevos modelos profesionales en aras a mantener o incrementar nuestra competitividad a la vez que contribuimos a cocrear un mundo más habitable.

BLUE es el acrónimo de BALANCE, LEADERSHIP, UNIQUENESS, EMPOWERMENT o lo que es lo mismo de equilibrio, liderazgo, autenticidad y empoderamiento. ¿Cómo encajan estos principios en las empresas que están iniciando su camino? ¿qué consejos les daría a los emprendedores?

El acrónimo BLUE contiene la esencia de cuatro preguntas fundamentales: ¿Qué? ¿Cómo? ¿Para qué? ¿Desde dónde?

Emprender en el siglo pasado estaba centrado en el qué y en el cómo, en la parte más racional del proceso de poner en marcha un negocio. En el siglo XXI está emergiendo una ola de consciencia inusual. Estamos mucho más preocupados que antaño por el medio ambiente, por nuestra salud física o por nuestro bienestar psíquico. Valores como la solidaridad y la cooperación vuelven a estar encima de la mesa después de décadas de individualismo salvaje. Muestra de ello son los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Esto conlleva dar respuesta a las dos preguntas restantes: para qué y desde dónde.

El “para qué” está relacionado con la contribución de mi trabajo, mi proyecto, mi empresa versus la sociedad. Está fuertemente relacionado con el equilibrio entre lo que yo obtengo y lo que entrego. Es el dejar huella, el trascender. Contestar esta pregunta de una forma profunda y sincera nos empodera; se convierte en uno de los motores más potentes para facilitar el camino hacia el éxito.

El “desde dónde” tiene que ver con la autenticidad. Es esa esencia que hace que una persona, una empresa, conecte con las otras personas, ya sean clientes, empleados o inversores.

Tener en cuenta estas cuatro líneas maestras ya desde la incubación del proyecto redunda en una mayor fortaleza y en una aceleración del crecimiento.

Animo a todos los emprendedores y emprendedoras a que se hagan estas cuatro preguntas, a que indaguen en busca de una respuesta verdadera. Y que una vez resueltas las cuatro cuestiones, sean estas respuestas los pilares sobre los que construyan su proyecto. No hay cimientos más sólidos para una empresa con futuro.

Por último, ¿qué les diría a todos aquellos que estén planteando su asistencia a Menudas Empresas Barcelona?

Las personas evolucionamos modelando. Esto es, observando y aprendiendo del comportamiento de otras personas que, a nuestros ojos, han alcanzado una meta determinada.

Menudas Empresas es un foro ideal para contribuir a la evolución profesional de las personas que asisten. Me parece de una gran riqueza el poder escuchar propuestas innovadoras, experiencias, dificultades y cómo traspasarlas, buenas prácticas,…de ponentes y tertulianos. Y también me entusiasma la idea de haya el espacio para conocer a personas con inquietudes similares a las mías. A fin de cuentas, las empresas somos las personas y si las personas evolucionamos, también lo harán las empresas y, por ende, la sociedad.

¡Inscríbete a Menudas Empresas(12 de diciembre, Barcelona)

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