El consumo de origen local abre oportunidades a las pymes

por | Ago 28, 2025

Tras un verano marcado por el control del gasto y la búsqueda de productos de calidad, septiembre arranca con un mensaje claro desde el lado del consumidor: queremos saber de dónde viene lo que comemos, y si es local, mejor. El 85% de los españoles ya prioriza productos frescos de origen nacional. Es una de las principales conclusiones de la VII edición del Observatorio de Productos Frescos de ALDI, elaborado con datos de Kantar Worldpanel.

La cifra habla por sí sola, pero también lo hacen las pequeñas decisiones cotidianas: mirar la etiqueta de procedencia, elegir frutas y verduras de temporada o dar preferencia a supermercados y marcas que apuestan por el producto nacional. Para las pymes agroalimentarias, comercios de proximidad o fabricantes con trazabilidad real, este nuevo perfil de consumidor no es un reto, sino una oportunidad para crecer de forma diferencial.

“El consumidor actual no quiere solo buen precio: busca sabor, salud y compromiso con el territorio. Y eso solo puede ofrecérselo quien trabaja con cercanía, estacionalidad y calidad real”, explica Sergi Simón, experto en sostenibilidad y gestión de riesgos en EALDE Business School.

¿Qué buscan exactamente los nuevos consumidores?

Según el Observatorio de ALDI, además del origen nacional, más de 4 de cada 10 españoles también valoran la región concreta de producción, y casi 8 de cada 10 priorizan que los productos sean de temporada. Esto se percibe como garantía de frescura, sabor y menor impacto ambiental.

En un contexto donde la inflación sigue condicionando los hábitos de compra (con una tasa interanual del 2,3 % en junio), muchas familias están optando por un modelo de consumo más reflexivo: menos cantidad, pero mejor elección. Este enfoque conecta con tendencias globales como el “smart consumption“, pero también con valores profundamente arraigados en la cultura mediterránea.

“Estamos asistiendo a una maduración del consumidor español. Ya no se trata solo de gastar menos, sino de consumir con cabeza. Y ahí es donde las empresas con relato, trazabilidad y compromiso pueden marcar la diferencia”, apunta el economista y consultor de retail Javier Vello, en un análisis reciente para Cinco Días.

Qué pueden hacer las pymes para conectar con esta demanda

Las grandes cadenas ya están adaptando sus surtidos. ALDI, por ejemplo, ofrece más de 400 referencias de frescos, y mantiene relaciones de confianza con más de 400 proveedores nacionales. Según sus datos, el 100% de su carne, el 90% de sus verduras y el 70% de sus frutas son de origen español. Y gracias a esta apuesta, en 2024 vendieron más de un 20% más de frescos que el año anterior.

Pero las pymes también tienen herramientas para capitalizar esta tendencia:

  • Hacer visible el origen. Contar de forma clara y transparente dónde, cómo y quién produce es clave. Las etiquetas, los códigos QR o incluso los vídeos en redes sociales pueden reforzar esa conexión.
  • Aliarse con la estacionalidad. Vender lo que toca cuando toca es más rentable, más sostenible y más deseado. La estacionalidad no es una limitación, es un argumento de valor.
  • Diversificar canales sin perder identidad. Muchas pymes están creciendo gracias a acuerdos con marketplaces locales, cooperativas digitales o plataformas de reparto ético.
  • Comunicar desde el propósito. Las marcas que explican su por qué (defensa del producto local, sostenibilidad real, empleo rural) generan mayor fidelidad y diferenciación.

“Las pequeñas empresas tienen una ventaja natural frente a las grandes: su cercanía es real. Si lo saben comunicar bien, pueden construir una comunidad de consumidores mucho más fiel y comprometida”, afirma María Abascal, analista de tendencias de consumo en The FoodTech Journal.

De la decisión de compra a la estrategia empresarial

El impacto de esta tendencia va más allá del lineal del supermercado. Se refleja en ferias, mercados de productores, grupos de consumo, asociaciones de kilómetro cero o iniciativas público-privadas que promueven la alimentación de proximidad. También en la fidelización del cliente y la diferenciación en un mercado saturado de mensajes sin alma.

El nuevo consumidor no quiere solo una manzana. Quiere saber de qué huerto viene, en qué mes fue recolectada, cómo se cultivó y si quien la produjo vive de ello. Las empresas que entiendan esto y lo incorporen a su propuesta de valor tienen mucho terreno ganado.

Como señala el estudio de ALDI, el origen importa, la estacionalidad se valora, y el ahorro no está reñido con la sostenibilidad. Para las pymes que quieran crecer, este septiembre puede ser el mejor momento para replantear su estrategia, reconectar con el consumidor y poner en valor lo que ya hacen: producir con sentido, cerca y con calidad.

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