Daniel Hernández | Madrid
7 de diciembre de 2015
El tamaño de la calculadora con el que los distintos partidos han hecho sus programas electorales debe ser descomunal. No en vano estamos en la situación en la que estamos, ante unos comicios con cuatro partidos con posibilidades reales de influir y/o gobernar, precisamente por la economía. La sensación general es que todos hilan fino, con propuestas concretas y no con más dosis de corazón que de cabeza, como en anteriores citas electorales. Los partidos se acuerdan de las pymes, de las pequeñas y de las medianas, de cómo pueden hacerse más grandes, de qué impuestos deben pagar. Los partidos proponen más o menos ayuda pública, más o menos participación del sector financiero, de otras fuentes de financiación, derechos laborales más acordes a los intereses de los trabajadores o del gran, mediano o pequeño empresario, etc. Casi todo gira alrededor de la ideología de cada grupo, pero hay propuestas transversales en las que coinciden formaciones que ideológicamente están en las antípodas. Porque en estas elecciones, a diferencia de las anteriores, confluyen a nivel de país dos ejes claros: izquierda-derecha y nuevo-viejo.
Hemos analizado los programas electorales de cinco partidos y/o coaliciones que se presentan a nivel estatal. Son los de Partido Popular (PP), Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Podemos, Ciudadanos (C’s) e Izquierda Unida-Unidad Popular (IU-UP). Asimismo hemos dividido esas propuestas en cinco bloques: financiación, autónomos y pequeñas empresas, empresas medianas y crecimiento de las empresas, impuestos y marco laboral.
Financiación
A diferencia de otros países la principal fuente de financiación de nuestro sistema es la bancaria. Con la crisis y las especiales dificultades por las que ha pasado el sector, se ha visto que el grifo se ha cerrado, y cuando se ha vuelto a abrir se ha observado que se ha hecho con condiciones que son especialmente duras para las pymes.
En este sentido el programa electoral de Partido Popular propone dar más protagonismo a los «Mecanismos alternativos de financiación no bancarios». El documento alude concretamente a dos: el MAB, siglas de Mercado Alternativo Bursátil (lo que se ha dado en llamar la bolsa de las Pymes) y el MARF, el Mercado Alternativo de Renta Fija (en el que pequeñas y medianas empresas pueden financiarse a través de bonos de deuda). Los populares también hablan de «dar plena efectividad a la nueva regulación de las plataformas de financiación participativa», el conocido Crowdfunding. En cuanto a otras fuentes alternativas a las bancarias el programa del PP habla de continuar «promocionando el capital riesgo como instrumento para apoyar a las empresas en sus fases iniciales».
Podemos se decanta en su programa por dar más protagonismo a la financiación pública. De esta manera propone canalizar esa ayuda a través del actual Instituto de Crédito Oficial (ICO) y de «la futura banca pública». La formación morada pone el foco en las inversiones «para apoyar la creación de empresas start-up en sectores intensivos de conocimiento». Por la misma senda va Izquierda Unida-Unidad Popular cuyo programa añade la posibilidad de «establecer mecanismos específicos de garantía s y seguros con apoyo público».
El Partido Socialista se coloca con su programa a medio camino. Financiación pública sí y también fuentes privadas alternativas. Los socialistas proponen meter mano al régimen fiscal de los business angels e impulsar el Crowdfunding modificando la ley para incorporar «medidas de transparencia que ayuden a limitar los riesgos para los inversores y aumentar los límites de inversión» que introdujo el PP en la ley que lo regula y que fue aprobada esta legislatura. También se propone equiparar el ICO a un banco público para reforzar su papel de «instrumento de financiación de empresas y autónomos».
Para Ciudadanos «el sistema de apoyo público es extremadamente ineficiente». Es el diagnóstico que hace en su programa para las generales. Los de Albert Rivera hablan de financiación pública, pero con estructura y funcionamiento parecido al de fondos privados y de financiación privada alternativa a la bancaria. En el primer capítulo proponen crear fondos públicos que tengan menos miedo al riesgo porque los «gestores están obsesionados con no perder dinero en los proyectos, cuando el capital riesgo tiene mucho que ver con ganar mucho en algunas ocasiones y perder en otras». En la parte privada el partido habla de impulsar todavía más el capital riesgo equiparando los incentivos fiscales a los que tienen las empresas con beneficios que se desgravan en el Impuesto de Sociedades. Para las pymes, Ciudadanos habla de «establecer un Programa de empresas de inversión que posibiliten el flujo de capital» a estas empresas «mediante la asociación del gobierno con inversores privados».
Autónomos y pequeñas empresas
En este capítulo el diagnóstico es común. El agravio que sufren los autónomos es evidente. Las formas de solucionarlo, en muchos casos son parecidas.
En este sentido Podemos y Ciudadanos recogen propuestas idénticas en cuanto a cuotas a la Seguridad Social: pago progresivo en función de los ingresos y exención del pago a quienes ingresen por debajo del Salario Mínimo Interprofesional. En cuanto a este último grupo, Podemos habla de un «alta gratuita» y Ciudadanos de un pago anual a la Seguridad Social del 7,2%.
En la línea de que los autónomos paguen a la Seguridad Social según los rendimientos netos va el Partido Socialista en su programa. Además propone que el pago de las cotizaciones sea trimestral en lugar de mensual, «para adaptarlas mejor a las actividades estacionales o temporales».
Sin embargo el PP es algo más ambiguo en este asunto. En su programa propone impulsar una regulación del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos que dé «mayor flexibilidad y capacidad de elección de sus cotizaciones para una mejor adaptación a la evolución de la actividad».
Por un lado están los pagos y por otro los derechos. Podemos propone equiparar las prestaciones del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) el del Régimen General de la Seguridad social.
En cuanto a las pequeñas empresas, la formación morada habla de ayudarlas a través del ICO y, como ya se ha señalado, de la futura banca pública. El Partido Popular pretende seguir trabajando en mejorar la movilidad dentro del mercado interno con un «Programa de Garantía de Unidad de Mercado», aunque no se citan medidas concretas.
Empresas medianas y crecimiento empresarial
La mayoría de partidos ponen empeño en este capítulo. Los programas de PSOE y Ciudadanos hablan de la barrera de los seis millones de euros. A partir de esa cantidad facturada hay que liquidar mensualmente el pago del IVA y debe haber comités de empresa. La formación liberal los considera frenos y propone revisar los umbrales. Los socialistas hablan de «luchar contra estas barreras que limitan el crecimiento de las empresas españolas».
El PP habla de incluir acciones para que las pymes «puedan alcanzar la dimensión óptima que les permita desarrollar plenamente su productividad y abrirse a los mercados internacionales», aunque de nuevo en este punto no concreta mucho más.
Impuestos
La mayoría de formaciones pone el foco en el IRPF y el Impuesto de Sociedades. También hay propuestas para modificar el IVA. Algunos especifican más sus planes, mientras que otros prefieren ser más ambiguos. Estas son las principales propuestas.
Contratación
Los tipos de contratos y las relaciones laborales también interesan mucho a las pymes. En este sentido el Partido Popular ofrece en su programa un nuevo modelo del Sistema de Inspección de Trabajo y Seguridad Social, lo que implica una mayor vigilancia del cumplimiento de las normas laborales, las actuales, sin cambios.
El resto de partidos van mucho más allá. Los socialistas hablan de crear un nuevo Estatuto de los Trabajadores. En cuanto a las modalidades de contrato habla de establecer tres: un contrato de trabajo indefinido para la cobertura de puestos de trabajo estables, un contrato de trabajo temporal para la cobertura de puestos de trabajo temporales y un contrato de relevo y para la formación. Además el programa habla de derogar el actual contrato de fomento de emprendedores. Ningún contrato podrá durar más de un año, dicen los socialistas, y especifican que la negociación colectiva podrá extenderlo a dos años. Además las empresas que abusen de los contratos temporales pagarán más cotizaciones.
Ciudadanos habla de un contrato único indefinido con indemnizaciones crecientes proporcionales a la antigüedad. Además se propone establecer una bonificación para las cotizaciones de la Seguridad Social de empresas que despidan menos.
En materia de contratación, Podemos también quiere reducir la temporalidad. De ahí que propongan que los contratos de obra se conviertan en indefinidos si superan el año de duración. Los parciales de temporada se transformarán en fijos discontinuos. También pretenden reformar el despido, recuperando la figura del despido nulo por fraude de ley.
Izquierda Unida – Unidad Popular quiere poner en el centro la contratación indefinida. Del resto de contrato propone algunas modificaciones. Entre estas está limitar la posibilidad de hacer un contrato de prácticas hasta dos años tras la finalización de los estudios y establecer un salario mínimo del 90% del indicado en el convenio para un puesto de igual categoría. El contrato de formación y aprendizaje tendrá una duración máxima de un año, el de obra no podrá estar vinculado a una contrata o subcontrata, el eventual se limitará al 15% de la plantilla. Además el programa habla de evitar las cadenas de subcontratación y el uso de ETT’s «para empeorar las condiciones laborales».










