La historia de The Indian Face demuestra que crecer no siempre va de correr más, sino de llegar a nuevas estaciones. Con su primera línea de abrigos, la marca española refuerza su modelo y abre aprendizajes clave para pymes que buscan escalar sin perder identidad.
Durante años, The Indian Face ha sido sinónimo de gafas técnicas, accesorios y un imaginario muy concreto: aventura, calle, escapadas, sol. Primavera y verano. Ahora, la firma madrileña ha decidido entrar de lleno en el invierno con su Winter Collection, una apuesta que dice mucho más de estrategia empresarial que de moda.
Porque lanzar abrigos no es solo ampliar catálogo. Es tocar otra parte del año, del armario… y de la cuenta de resultados. ¿Cuántas marcas se quedan estancadas porque dependen de una sola temporada? ¿Cuántas pymes saben que deben diversificar, pero retrasan la decisión por miedo a diluir su ADN?
De producto puntual a marca de todo el año
La nueva colección —abrigos, chaquetas y chalecos— nace con un lema claro: “The cold won’t stop you”. No es solo marketing. Es una declaración de intenciones que conecta con la comunidad que la marca lleva casi dos décadas construyendo: gente urbana, activa, que no concibe el invierno como pausa sino como escenario.
El movimiento es relevante porque rompe una frontera clásica en muchas empresas de moda y lifestyle: la estacionalidad. The Indian Face, tradicionalmente fuerte en productos asociados al buen tiempo, decide cubrir de forma coherente el segmento de invierno sin traicionar su lenguaje visual ni su promesa funcional.
Crecer no siempre significa hacer algo distinto, sino hacer lo mismo durante más tiempo. Más meses, más usos, más ocasiones de compra.
Diseñar en casa, competir fuera
Toda la Winter Collection está diseñada en España y fabricada con foco en materiales térmicos, resistencia al viento y ligereza. No es un detalle menor. En un contexto donde muchas marcas externalizan diseño y relato, The Indian Face sigue apostando por controlar el núcleo creativo.
Ese control es clave para algo más grande: la internacionalización. La compañía prevé crecer alrededor de un 25% en 2026 y tiene el foco puesto en Latinoamérica, especialmente en Perú y México, mercados donde ya viene creciendo junto a otros como Chile o Argentina. En Europa, el avance continúa en países como Francia, Alemania, Reino Unido o Italia.
No se trata de abrir mercados a ciegas, sino de hacerlo con una propuesta reconocible. ¿Cuántas empresas salen fuera sin una identidad clara y luego se preguntan por qué no funcionan? Aquí, la expansión es consecuencia, no punto de partida.
18 años: cuando la constancia también es innovación
Fundada en Madrid en 2007 bajo la idea de “la aventura como forma de vida”, The Indian Face no es una startup exprés. Su recorrido tiene algo que a veces se infravalora: tiempo. Entre 2014 y 2018 se consolida en el mundo outdoor, gana visibilidad internacional y convierte productos como las gafas técnicas en su seña de identidad.
En los últimos años, el relato evoluciona. La marca incorpora con más peso el impacto social, apoyando causas vinculadas a la salud mental o a niños enfermos. Ya no se trata solo de llegar más lejos, sino de llegar mejor.
Esa transición —de producto a propósito— es otra pista para pymes en crecimiento. No todo es performance. La comunidad también se fideliza por valores compartidos, especialmente en marcas que viven de algo más que precio.
Las claves de éxito de Winter Face
Primero, diversificar con sentido. Entrar en invierno no es oportunismo: es coherencia con un estilo de vida que no se apaga cuando baja la temperatura.
Segundo, pensar en categorías, no en productos. La Winter Collection no es “un abrigo”, es una puerta a un nuevo comportamiento de consumo.
Tercero, crecer fuera sin perder casa. Diseñar en España y vender en múltiples mercados no es incompatible; al contrario, puede ser ventaja competitiva.
Y cuarto, dar tiempo a las marcas. Como decía Yvon Chouinard, fundador de Patagonia: “Construir la mejor empresa posible no consiste en crecer rápido, sino en crecer correctamente”. No es una frase bonita: es una hoja de ruta.
Ahora bien, ¿tu empresa está preparada para crecer todo el año… o sigue viviendo de una sola estación?






