Crecer deprisa con una gestión que va despacio

por Menudas Empresas | Jun 9, 2026

El 94% de las empresas españolas quiere crecer. Pero más de la mitad admite que sus herramientas financieras no pueden seguir ese ritmo. El crecimiento tiene un coste oculto que nadie presupuestó.

Crecer es el objetivo declarado de casi todas las empresas. El Informe Pyme 2025 del Consejo General de Economistas confirma que la mejora de la rentabilidad, la eficiencia y la productividad encabezan las motivaciones de las pymes españolas para querer ser más grandes. No hay dudas sobre el deseo. Las dudas aparecen cuando se mira cómo están equipadas para gestionarlo.

Un nuevo estudio publicado en junio de 2026 por Pleo, plataforma de gestión de gastos, ofrece una fotografía incómoda del estado real de las operaciones financieras en las empresas europeas en expansión. El 91% de las empresas europeas consultadas está creciendo o tiene previsto hacerlo. En España, esa cifra sube al 94%, el porcentaje más elevado de todos los mercados analizados. Pero el optimismo tiene reverso: el 89% de las empresas españolas en crecimiento reconoce estar preocupado por su capacidad para gestionar esa expansión de forma eficaz.

La causa no es la falta de ambición ni de producto. Es una brecha que crece en silencio entre la velocidad a la que se expande el negocio y la capacidad de los sistemas financieros para acompañarlo. Más de la mitad de las empresas europeas en expansión (52%) admite que su negocio está creciendo más rápido de lo que sus herramientas financieras pueden gestionar. En España, el dato es del 49%. Y casi una de cada dos (48%) reconoce haber experimentado ya fallos o limitaciones en sus sistemas financieros como consecuencia directa de esa presión.

El coste invisible de gestionar con herramientas del pasado

Pleo bautiza este fenómeno como el "impuesto al control": una mayor complejidad operativa que se acumula a medida que la empresa crece, se expande a nuevos mercados y multiplica sus flujos de información. El resultado son más procesos de supervisión manual, datos dispersos entre múltiples sistemas y, en consecuencia, menos tiempo disponible para pensar en estrategia.

El dato que más debería llamar la atención de cualquier gerente es el que mide cómo emplean realmente su tiempo los equipos financieros. De media, los profesionales de finanzas dedican el 19% de su jornada a tareas administrativas —limpieza de datos, procesamiento de información, elaboración de informes— y solo el 16% a actividades estratégicas orientadas al crecimiento y la toma de decisiones. La proporción está invertida.

El Informe de Digitalización de las Pymes 2023 del ONTSI ya alertaba sobre este patrón: en empresas con menor grado de madurez digital, la toma de decisiones a partir del valor que generan los datos se percibe como una pérdida de tiempo más que como una inversión, lo que perpetúa un modelo reactivo y administrativo. El estudio de Pleo lo confirma desde otro ángulo: el 56% de los profesionales financieros europeos no ha tenido ni un solo día completo sin interrupciones en el último mes para dedicarse a trabajo estratégico. En España, ese porcentaje asciende al 60%.

España, más ambiciosa y más presionada

Los datos del estudio de Pleo muestran que España presenta sistemáticamente cifras más extremas que la media europea, tanto en ambición como en tensión. Si el 65% de las empresas europeas en expansión afirma que entrar en un nuevo mercado puede ser tan exigente como poner en marcha una empresa desde cero, en España ese porcentaje sube al 71%, frente al 53% registrado en Alemania.

La percepción de que existe una disyuntiva entre crecer y mantener el control del negocio la comparten el 82% de las empresas españolas en expansión, más de 28 puntos por encima de la media alemana. No es que las empresas españolas sean peores en gestión. Es que están creciendo con más intensidad, en entornos más complejos, con estructuras financieras que no han escalado al mismo ritmo que la ambición.

Las soluciones que más demandan los responsables financieros españoles son elocuentes: mejor integración nativa entre herramientas (48%), contabilidad más precisa (38%), automatización de procesos fiscales (36%) e integridad de los datos (35%). No piden tecnología sofisticada. Piden que las herramientas que ya tienen funcionen bien juntas y no generen trabajo manual adicional.

Søren Lonning, CFO de Pleo, describe el problema con precisión: "Las empresas europeas tienen la ambición necesaria para crecer, pero demasiadas siguen estando limitadas por unas operaciones financieras que no evolucionan al mismo ritmo que el negocio. Son los equipos financieros quienes acaban asumiendo el coste de esa complejidad: más supervisión manual, herramientas desconectadas entre sí, datos fragmentados y menos tiempo para el trabajo estratégico que realmente impulsa el crecimiento."

El problema no es que las empresas no quieran modernizar su gestión financiera. El problema es que lo hacen demasiado tarde, cuando la complejidad ya se ha acumulado y el equipo lleva meses apagando fuegos. El momento de revisar si las herramientas financieras están preparadas para la siguiente fase de crecimiento no es cuando el crecimiento ya ha desbordado la capacidad de gestionarlo, sino justo antes. ¿Cuándo fue la última vez que alguien en el equipo hizo esa pregunta?

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